Por primera vez en la historia del Ecuador, las pirámides de Cochasquí serán escaneadas sin necesidad de excavaciones.
Estamos a las puertas de un descubrimiento mayor. En lo alto de la serranía norte, donde la memoria ancestral se eleva en forma de pirámides truncas, Cochasquí inicia el primer estudio arqueológico del Ecuador basado íntegramente en técnicas no intrusivas de última generación. Se trata de un hito científico y patrimonial que abre una nueva etapa en la comprensión de uno de los complejos prehispánicos más importantes de los Andes septentrionales.
El estudio se desarrolla con el respaldo de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), cuyos especialistas del área de Geofísica aplican tecnologías avanzadas como electro resistividad, eco-sondeo, GPR (georradar de suelos) y otros métodos geofísicos y remotos. Estas herramientas permiten “ver” bajo la superficie sin excavar, detectando anomalías y estructuras ocultas en el subsuelo sin alterar un solo centímetro del patrimonio arqueológico ni del entorno natural.
Como un sofisticado mapeo del pasado, estas técnicas son capaces de identificar estructuras arquitectónicas, tumbas, montículos, canales y antiguos caminos, conservando intacto el registro arqueológico. Es una arqueología del siglo XXI: precisa, respetuosa y profundamente consciente del valor irreemplazable del territorio histórico.
El contraste con el pasado es inevitable. Las últimas intervenciones realizadas en Cochasquí, en los años 1963 y 1964, respondían a metodologías tradicionales de excavación que hoy se consideran de alto riesgo patrimonial, pues implicaban alteraciones irreversibles del sitio. La ciencia avanza, y con ella la forma de proteger aquello que nos define como país.
No se trata de una apuesta aislada. Estudios similares han permitido descubrir ciudades perdidas en Europa, Centroamérica y Estados Unidos, revolucionando la arqueología mundial al facilitar excavaciones focalizadas, reducir costos, optimizar tiempos y minimizar impactos ambientales. Que Ecuador se sume a esta corriente coloca a Cochasquí en el radar científico internacional.
Pero más allá de la tecnología, lo que está en juego es la historia profunda. Cochasquí emerge con fuerza como el núcleo del país Caranqui, un territorio que se extendía desde el valle del Chota hasta Guayllabamba. Su organización social se distinguió por heterarquías equitativas, donde múltiples cacicazgos coexistían sin subordinación,
junto a un sistema jerárquico liderado por la mítica princesa Quilago, acompañada de nobles, sacerdotes y guerreros.
No hay duda: somos herederos vivos de los caranquis, incansables guerreros que resistieron por más de 15 años la expansión inca en el norte del actual Ecuador. Cochasquí no es solo un conjunto de pirámides; es un símbolo de identidad, resistencia y memoria colectiva.
Esta investigación pionera —una de las más ambiciosas de su tipo en América Latina— promete revelar tesoros arqueológicos sin poner en riesgo el legado caranqui. Al mismo tiempo, fortalece el potencial turístico del sitio, proyectándolo como un referente internacional donde ciencia, historia y conservación dialogan en equilibrio.
Información para el visitante
El Parque Arqueológico Cochasquí se encuentra ubicado en la vía Malchingüí–Mojanda, sector Puntazanja.
Valor de ingreso: $1,00 adultos y $0,50 niños, personas con discapacidad y adultos mayores.
En silencio, sin remover la tierra, Cochasquí comienza a hablar. Y lo que está por contarnos podría reescribir capítulos fundamentales de nuestra historia ancestral.
